Piera Aiello, testigo protegida durante 28 años: "Delaté porque no quería que mi hija creciera como la nieta de un capo de la mafia"
Piera Aiello no es un nombre cualquiera en Italia. Es el nombre de la primera mujer que estrenó la pionera ley italiana de protección de testigos de 1991, cuando entonces ella era solo una veintiañera asustada. Su decisión de delatar a decenas de mafiosos le costó pasar veintiocho años sepultada bajo el anonimato de un sistema que le borró el nombre como quien borra una pintada en una pared. Décadas después, resurgió de las sombras para convertirse en diputada en el Parlamento de Roma. Hoy, a sus 59 años y con su verdadera identidad recuperada en los papeles oficiales, trabaja como conferenciante mientras persigue un último deseo que siempre se le escapa entre los dedos: poder regresar a vivir, al fin, bajo el sol de esa Sicilia que un día le fue arrebatada.